miércoles, 1 de mayo de 2013

Matemática.... me da miedo!!!


Uy! Matemática!!


La Matemática es una ciencia dinámica, inserta en la historia de la humanidad como ciencia autónoma y como instrumento para otras ciencias. Se encuentra íntimamente ligada al desarrollo tecnológico y a la reflexión filosófica por su reflexión teórica.



Las aplicaciones de esta ciencia no son siempre sencillas de explicar y esto ocasiona muchas veces que no se comprendan. Además, generalmente la matemática se enseña explicando sólo verdades acabadas y olvidando agregar el proceso histórico de construcción que conlleva indefectiblemente errores.

Por ello, como reflexiona Edith Litwin (2008), deberíamos evitar la tentación de dictar clases magistrales, que hacen parecer a la matemática como algo inalcanzable para muchos e imposible para otros tanto, sino considerar a la enseñanza de la matemática como las acciones ligadas con las distintas posibilidades para guiar, ayudar o conducir las tareas de aprendizaje, gestionando la clase y generando situaciones de aprendizaje mediante el uso de distintas estrategias, procedimientos y técnicas.


Claudi Alsina (2000) asegura que “es necesario que los alumnos adquieran habilidades sociales, que les permitan trabajar y resolver dificultades en grupos heterogéneos, con personas de diferentes capacidades que ellos. Debemos formar ciudadanos sanamente escépticos, inquietos, con gran curiosidad y ganas de aprender, y con recursos propios para poder hacerlo. El reto está ahí […] es necesario saber afrontarlo”.
¿Lo afrontamos?